CRISIS PSICOLÓGICA Y LA GRAN EVASION

Cuando algo no nos gusta la primera reacción es rechazarlo. Lo podemos  comprobar a diario con muchas situaciones cotidianas de las que somos testigos, socialmente estamos obligados a ser felices, y también existen los “a priori” que atesoramos para rescatar el valor del individuo de las comparaciones en las que caemos, es decir, todos gozamos de una inteligencia superlativa, un atractivo indiscutible, un comportamiento modélico, una eficacia manifiesta – hasta podemos ser héroes o genios -  y, en definitiva, todos disponemos en buena medida de los factores que inexorablemente nos conducen a la felicidad: sin embargo, no somos felices. Y, no lo somos porque entramos constantemente en secuencias alternativas satisfacción-insatisfacción, éxito-frustración, alegría-tristeza, y con esa misma constancia elaboramos estrategias de evitación que no aportan nada a la solución de nuestras mermas sino que las refuerzan y consolidan como parte de algo que entramos a llamar “personalidad” con el fin de mantener a salvo la individualidad que nos tiene reservado el éxito por el hecho de ser únicos. Si somos únicos estamos libres de cualquier comparación, no hay discusión en torno a nuestra valía personal, y sobre todo, no formamos parte de lo vulnerable, tenemos el control.

 Aquellos que se sintieron ninguneados en alguna etapa de su vida, aquellos para los que vivir nunca fue suficiente porque su vida fue fustigada, mantenida o sobreprotegida por otros, son quienes más necesitan ese “control”, los que más necesitan sentirse diferentes al resto para no tener que mezclarse con aquellos a quienes compara.

Es la gran evasión de nuestro tiempo. Ninguna crisis psicológica puede superarse si antes no nos aceptamos; si no somos capaces de mirar dentro y entender con objetividad los acontecimientos de nuestra vida, sean buenos o malos. Ante una crisis psicológica desembocada por las propias estrategias vitales erróneas que se han ido diseñando a lo largo de la vida para huir, este tipo de personas responden con soberbia, son autosuficientes, transforman la realidad incorporando al discurso invenciones no demostrables para justificarse; dificilmente soportan una ayuda externa sin que ellos tengan la iniciativa y la dirección.

 No saben que somos únicos por el hecho de haber nacido y existir. Que nadie puede recorrer nuestro camino. Cuando buscamos la individualidad lo que hacemos es ignorar lo que somos, apartar nuestros sentimientos, nuestras emociones, para vincularlas a un proyecto de ser humano confeccionado por el miedo, la desconfianza, la aversión, el desprecio o la euforia. Es que ese proyecto ya existe, no hay que buscarlo ni diseñarlo, sólo reconocer en el pulso de la vida nuestro vínculo con la realidad, y sólo desde la realidad podemos encontrar ese vínculo natural. No hay nada que inventar, y mucho por descubrir. Si lo pensamos un poco, en la medida que buscamos sitio para ser “únicos” dejamos de serlo porque ¿qué es ser único?, para saberlo necesitariamos inevitablemente el mayor acervo de comparaciones posibles, lo que nos llevaria toda la vida pues siempre aparecerá alguien que amenace esa unicidad, y cuando hacemos las comparaciones estamos fuera de nosotros mismos, estamos siendo arrastrados por otras vidas, no por la nuestra. 

Si no somos capaces de hablar de nosotros mismos, si rechazamos sentarnos delante de alguien como un psicólogo, nuestro mejor amigo, nuestros padres, un maestro espiritual, alguien que puede entender lo que sentimos, es que no nos aceptamos; si rechazamos el silencio, si no somos capaces de meditar, reflexionar con honestidad, paladear nuestras emociones, sentir nuestras sensaciones, es que no nos aceptamos, sólo somos cerebros desprovistos de lo que nos hace genuinos: el ser.

¿Por qué simplemente no somos? ¿Qué tal si vivimos el presente?

  Si los sentimientos son nuestros, ¿por qué luchamos contra ellos?. Un excelente psicoterapeuta me enseñó a no resistirme a las emociones, a escucharlas, tener y soltar, dejarlas pasar tal como vinieron, porque esa información forma parte de lo que somos no la podemos despreciar, nos enseña a conocernos, a encontrar ese vínculo con la realidad necesario para vivir con plenitud. Ya lo dijo Newton con su ley de acción y reacción, aquello que golpeas responde con la misma fuerza; aquello que rechazas te oprime, te golpea con la misma intensidad. 

21/06/2009 19:19 Autor: Carlos Bosi. Tema: Pensamiento. No hay comentarios. Comentar.

ENTRE LA VOZ Y LA PALABRA

No me pidas que te hable del amor, luego no tendremos de qué hablar. 

10/06/2009 11:12 Autor: Carlos Bosi. Tema: Pensamiento. No hay comentarios. Comentar.

EL PASO DEL TIEMPO O LA MIRADA DEL OTRO.

    Me miré frente al espejo. Vi que la piel de mi cara ya no estaba tan firme, comenzaba a descolgarse, a la altura de la barbilla unas prominencias parecían arrastrarla como la lengua de un glaciar, dejando los pómulos indefensos. Recordaba entonces la cara de otros tiempos, más resuelta y comprometida con el resto del cuerpo; la mirada no tenía que languidecer como ahora ni mucho menos postrarse.

    Todo lo que fui reverberaba como pequeños destellos en la plata, casi parecían estrellas ante la oscuridad de mi rostro, apagándose, si no fuera porque el día iniciaba su andadura. Más de cerca pude ver mis patas de gallo, alguna que otra mancha – ¡tan pronto! - ; era verdad eso de que el deterioro es inevitable, «polvo eres y en polvo te has de convertir». Estaba detenido en aquel marasmo, no podía aceptar el rastro de los años perfilándose como una amenaza, intentaba recomponer la cara con las manos, fijarla de alguna  manera a su posición virginal; qué absurdo, pensé, ¿qué estoy haciendo?, sonreí y fue al sonreír cuando me di cuenta de que esa decadencia tenía un sentido, mi rostro parecía más firme que nunca, los ojos brillaban al unísono con la vida que se despertaba, el espejo me devolvía la verdadera imagen de mi rostro. Comprendí que no es la piel, sino lo que hacemos con la piel; que no son nuestros ojos, sino lo que hacemos con ellos. La verdadera atracción, la belleza fulminante, es aquella que puede expresarse y no fijarse como un clavo a la imagen inmóvil de un retrato. Quizás, el deterioro proviene de las sonrisas que faltaron e hicieron de nuestra piel un lienzo a la intemperie, expuesta al daño, de la pasividad con que somos testigos de los recursos que nos ofrece el equilibrio entre la mente y el cuerpo. Protégela. Actúa y que no te miren tanto.

 

17/05/2009 13:30 Autor: Carlos Bosi. Tema: Pensamiento. No hay comentarios. Comentar.

INVENCIBLES

Y apenas un beso a lomos de otro

para cabalgar por el llano de nuestros avatares,

atrás las montañas y su paso quebradizo,

muy atrás las murallas y sus fortalezas;

nos hicimos fuertes en nuestros columpios,

llenamos nuestras bocas de aquellos dulces

endulzados con azúcar de inocencia.


                        Y yo te digo mil veces,  te amo.

 

10/05/2009 18:07 Autor: Carlos Bosi. Tema: Poesía. No hay comentarios. Comentar.

El CORAZÓN Y LA MENTE

Solamente un libro vale la pena leer: el corazón.

El mundo se halla en un estado de ajetreo febril. La mente cambia de gusto a disgusto con el ajetreo febril del mundo. Si podemos aprender a aquietar la mente, esto será la mayor ayuda para el mundo.

El Buda nos enseñó que cualquier cosa que inquiete a la mente durante nuestra práctica da en el blanco. Las impurezas son inquietantes. ¡No es la mente la que se inquieta!. No sabemos lo que son nuestras mentes e impurezas. Cualquier cosa con la que no estemos satisfechos, sencillamente no queremos saber nada con eso. Nuestro modo de vivir no es dificultoso. Lo que es difícil es no estar satisfecho, no armonizarnos con ello. Nuestras impurezas son lo dificultoso.

Si usted es alérgico a un lugar, será alérgico a todos los lugares. Pero no es el lugar externo el que le está causando problemas. Es el "lugar" dentro suyo.

Si su mente es feliz, entonces usted es feliz en cualquier lugar al que vaya. Cuando la sabiduría se despierte dentro de sí, verá la Verdad dondequiera que mire, en todo lo que hay. Es como cuando usted aprendió a leer - usted ahora puede leer dondequiera que va -.

Preste atención a su propia mente. El que acarrea cosas sostiene cosas, pero el que sólo las observa sólo ve la pesadez de las mismas. Deshágase de las cosas, suéltelas y encuentra claridad.

La mente es intrínsecamente tranquila. La ansiedad y la confusión nacen fuera de esta tranquilidad. Si uno observa y conoce esta confusión, entonces la mente se tranquiliza una vez más.

Cuando la luz es tenue, no es fácil ver las viejas telas de araña en los rincones de la habitación. Pero cuando la luz es brillante puede verlas con claridad y por lo tanto puede deshacerse de ellas. Cuando su mente esté brillante, podrá ver sus impurezas claramente y limpiarlas.

El fortalecimiento de la mente no se hace moviéndola de aquí para allá así como se hace para fortalecer el cuerpo, sino llevándola a detenerse, a aquietarse.

Debido a que la gente no se observa a sí misma puede cometer toda suerte de malas acciones. No se fijan en sus propias mentes. Cuando la gente va a hacer algo malo tiene que mirar primero alrededor para ver si hay alguien observando: "¿me verá mi madre?", "¿me verá mi esposo?", "¿me verán mis hijos?","¿me verá mi esposa?". Si no hay nadie observando siguen adelante y lo hacen. Esto es insultarse a sí mismos. Dicen que nadie está mirando y rápidamente terminan con su mala acción antes de que alguien los vea. ¿Y qué pasa con ellos?. ¿No son ellos un "alguien" mirando?.

Ajahn Chah(1919-1992). Maestro budista de Tailandia y abad del monasterio de Wat Pah Pong.

Fuente: Cuadernos de Budismo. Invierno 2006.

 

19/04/2009 12:26 Autor: Carlos Bosi. Tema: Budismo. No hay comentarios. Comentar.

VALE LA PENA

Lo más valioso de vivir es poder comprender nuestro dolor,

paladearlo, congeniar, sentir su tacto,

                                                         sus placeres prohibidos;

es el primer amor, el único capaz de sentir lo mismo,

el dolor también puede ser feliz y ya no duele.

 

02/04/2009 01:18 Autor: Carlos Bosi. Tema: Poesía. No hay comentarios. Comentar.

LOS EXTRATERRESTRES

El terreno no ofrecía dudas. En aquella esplanada había aterrizado un objeto pesado y de gran volumen por la amplia herida que dejó en el plantío. Los tallos aplastados, quebrados y secos por el calor, agonizaban. La vegetación circundante permanecía atónita ante esa hornacina practicada por los dioses que bajaron del cielo. Pequeños golpes de aire testimoniaban el miedo a lo desconocido en el movimiento  cauteloso de las hojas. Si pudieran hablar, callarían como hacen ahora. Hasta ese momento su humanidad había pasado desapercibida por la maquinaria de mi sensibilidad, hasta que el vacío de esa otra vida pareció consumirse en el mío propio. Entonces comprendí que a mi no me educaron, que me programaron para llorar o reír pero nunca estaba en esas risas ni en ese llanto, apenas era la figura desvanecida del fugitivo. Es significativo que la revelación llegara de tan lejos, casí inverosímil. Me pregunto si no somos nosotros los extraterrestres porque creo que en este planeta no puede existir nada más apartado de la propia tierra que nosotros mismos.  

29/03/2009 14:31 Autor: Carlos Bosi. Tema: Relato corto. Hay 1 comentario.


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