29/06/2008
LAS VISCERAS DE LO INCONDICIONADO. MILITANCIA O FANATISMO.
Rubén era el mejor. Jugaba al fútbol de lateral derecho, muy hábil en esa posición culminaba sus internadas magistralmente marcando el gol que necesitaba su equipo. Sus amigos le admiraban, era su estandarte, le apoyaban en todo lo que hiciera aunque se equivocase, rara vez le reprochaban algo como no fuese su ausencia en alguna juerga del grupo pues era imprescindible para mantener el tono de la velada.
Rubén era el mejor. Era capaz de obtener las mejores calificaciones en la carrera. Soñaba con una casa, un coche, un apartamento en la playa, y una mujer para toda la vida, después de haber probado unas cuantas, claro.
Decidió estudiar una carrera de futuro, prepararse para una profesión que le reportara un nivel de vida apropiado a sus pretensiones (¿ilusiones?, esto parece más romántico, más natural, mejor no). Su familia le admiraba y se sentía orgullosa de él. No faltaban los halagos ni los pronósticos desorbitados y estimulantes, dicen que los mejores deseos… ¡no! los mayores, los mayores.
Rubén era el mejor. En pocos años fue director financiero en la compañía de su tio. Su novia le admiraba y él sentía que podía hacer más todavía, que los que le querían estaban apuntando a su futuro más que a su presente … siempre fue así, desde que jugaba al futbol en el instituto, cada vez que alguien reía sus gracias o le felicitaban sabía que eso no era nada, sólo el comienzo.
Rubén era el mejor, hasta que su partido político no obtuvo el respaldo que quería. Entonces tuvo que cambiar planteamientos, deformar realidades, manipular datos, porque él no era un perdedor, la gente siempre le apoyó y tenían que apoyarle. Todo lo que defendía era necesariamente bueno, todo lo que los otros proponían no podìa ser mejor. Su familia le apoya, haga lo que haga, sus amigos también. Siempre fue así.
Dijeran lo que dijeran, su programa era el mejor. El objetivo era conseguir ese respaldo popular, había que idear nuevas fórmulas para atraer al electorado. El propósito dejó de ser ofrecer un buen servicio, marcar goles, por ejemplo; el propósito ya no era analizar el problema y encontrar la mejor solución, el objetivo pasó a ser la hipnosis, justificar su modelo, convencer al pueblo de que sus datos eran ciertos y por tanto, su interpretación de los hechos adecuada.
No se cambió el programa. Se cambiaron los símbolos, el aspecto. Cambió la siglas y el nombre de su partido por otro que transmitiese un mensaje popular, partido del pueblo, partido popular, partido de todos, alianza, unión, etc… Había que reinterpretar la realidad para que se ajustara a sus lineas ideológicas, las cosas no son como son, ya no: las cosas son como ellos quieren que sean. Su pensamiento estaría al servicio de sus pasiones, de sus debilidades, de su estómago al fin y al cabo.
Rubén nunca fue el mejor. Nunca fue. Lo único que existió en su tragicomedia fue el efecto que producía en los demás, el efecto que buscó, el abrigo de la masa; fue lo que los otros quisieron que fuera, él fue los otros. La insatisfacción y/o la ambición es proporcional a la ignorancia que cada cual tiene de si mismo. Si buscamos lo que hay de nosotros en los otros, descubriremos que casi todo lo que somos ha sido laureado, apuntado o vindicado por terceros, por vidas ajenas a las nuestras. Ese es realmente nuestro ser: ignorancia, desatención. Rubén siempre fue humo, todo lo más una ligera fragancia de sí mismo.
Rubén tiene hijos. En el fondo le gustaría que sus hijos siguieran su estela, ser lo que él no pudo ser. Una vez más, otros querrán ser lo que otros desean, la marca, el traje, la nota, el diploma, el aplauso, la fama, la popularidad, el prestigio, el elogio, la clase social: el otro. Quieren ser ansia.
Sigue la intoxicación.
El mundo necesita ser consciente y científico. Amar sin preguntas, pensar con respuestas.
01/06/2008
EL REVERSO APÁTICO
Nuevo, sin variaciones, otro instante se abre paso
entre las nubes abigarradas y serias,
nuevo porque llegó más tarde se para en tu labor
de hombre insatisfecho,
y las esdrújulas acentúan los años distantes
de aquel momento recién llegado.
Otra vez dice lo mismo. Te afirmas.
Y las horas se arriman al calco de ayer ,
no les gustan los extraños.
¿Quién?
No sigas, no les gustan.
10/05/2008
HORROR
Y yo que abro el corazón
y veo un monstruo devorando
mi cabeza, me pregunto
quién es el peor de los dos.
No puedo responder,
la duda empuja la sangre
por su laberinto
de huesos y carroña.
09/04/2008
LA VIA FEMENINA
La mañana se limpia la cara esperando colonizar nuestros argumentos innecesarios. A la hora prudente de salir el sol algún potentado estará agraviando a alguno de sus consejeros; los gerifaltes recordarán a sus empleadas que son mujeres mientras aguzan el mohín y sopesan sus piernas y sus voluptuosidades para significar su dominio de macho. Me rio del poder, porque en el fondo no es más que la expresión exacerbada de la fragilidad del hombre, y digo bien: hombre. Los que inventaron el poder y las guerras han hecho un flaco favor a la masculinidad, nos arrancaron de la madre sin haber mamado lo suficiente para reconocer los valores de lo femenino. Lo sabemos por referencias, pero la referencia no lleva a ninguna parte por su propio pie. Cuando algo no se conoce y reconoce se entra en competencia sirviéndose de las armas que provee la ignorancia - el entendimiento urgente - como la vulgaridad, el apego, la rudeza, la soberbia, el ninguneo, la intolerancia, la violencia en todas sus sutiles manifiestaciones, en definitiva, la necesidad de imponer un territorio a salvo de intrusos que puedan poner en duda lo que ya dudamos, es decir, quiénes somos. El miedo es una transacción entre el placer y el peso de la realidad. Cuando la realidad se empecina en mostrarnos sus pezuñas entre el barro, el rastro hedónico se abre paso para propiciar la huída fulminante hacia la individualidad, ese arcón donde callamos y guardamos los disfraces usados antes de que se rompan por el desgaste y que nos permite seguir vestidos frente a la desnudez de lo ineludible. Pocas cosas dan tanto miedo al forzudo como descubrir que no lo és. Que la fuerza es otra cosa, que el valor es otra cosa, que la virtud no es un escaparate donde exponer nuestras victorias –quizás, como mucho, las esperanzas – porque no existe la derrota en el logro de vivir. La mujer es fuente de vida, y debe ser por algo más que su respuesta fisiológica, quizás nos precipitamos al limitar su papel en la maternidad y debiéramos continuar naciendo de ella, como ellas hacen. Al fin y al cabo, nunca dejamos de ser niños, y es cuando queremos dejar de serlo que nos convertimos en la imitación de una cosa que no existe y llamamos hombre.
29/03/2008
VOY A MEDITAR
Me esperan junto al incienso,
es una prueba para ver si me merece el aire,
si resisto sus distracciones
puede que respire la altura de un abismo
y ya no vuelva a caer como las piedras.
SOS TIBET
EL DALAI LAMA PIDE URGENTEMENTE LA AYUDA INTERNACIONAL
El Tíbet fue invadido por China en 1950 y desde 1959 el Dalai Lama vive exiliado en Dharamsala, al norte de India. La ocupación china supone un verdadero genocidio del pueblo tibetano: 1.200.000 tibetanos fueron asesinados (20% de la población tibetana actual); 6.000 templos y monasterios fueron destruidos; hoy más de 130.000 tibetanos viven en el exilio; 8 millones de chinos han colonizado un país de 6 millones de habitantes. La llegada del tren a Lhasa, su capital, generó el año pasado 500.000 nuevos colonos chinos y cada año 3.000 tibetanos parten hacia el exilio. La cultura tibetana y sus tradiciones han sido relegadas, cuando no prohibidas, con el claro objetivo de hacerles perder lo único que les queda: su identidad.
Desde la ocupación china, Tibet se ha convertido en uno de los mayores vertederos nucleares del mundo, ocasionando graves deterioros ecológicos y causando la desaparición de sus glaciares, que proveen más de la mitad del agua consumida por el 40% de la población mundial, lo cual supone una amenaza para todo el planeta.
Según palabras del Dalai Lama: "En este momento realmente necesitamos la ayuda internacional. Sin ella, la cultura tibetana desaparecerá en menos de quince años. Los esfuerzos por conseguir la autonomía del Tibet se están golpeando contra un muro de ladrillos a causa de las actitudes radicales de algunos altos dirigentes chinos".
Beijing acusa al Dalai Lama, Premio Nobel de la Paz, de líder independentista y terrorista, a pesar de que éste afirma reiteradamente que los tibetanos no pretenden conseguir la independencia, sino sencillamente una autonomía que pueda asegurar el cumplimiento de los derechos humanos fundamentales en este país -tal y como establece la Declaración Universal de las Naciones Unidas- incluyendo el derecho a la auto-determinación.
La última medida tomada por el gobierno chino para regular el reconocimiento de los budas vivientes (reencarnaciones de los grandes lamas) ha sorprendido doblemente a los practicantes budistas: primero, porque un gobierno que se autodefine ateo pretende legislar una tradición religiosa milenaria; y segundo, porque lo que encubre la medida no es sino obstaculizar y controlar la elección de sus máximos dirigentes espirituales y más concretamente el Dalai Lama.
Sin embargo, nos sorprende aún más, si cabe, el hecho que la comunidad internacional, a pesar de conocer exactamente lo que ocurre en China, mire hacia otro lado: el de los intereses económicos y de mercado. China no debería emerger como una gran nación albergando los Juegos Olímpicos del 2008, mientras no tome serias medidas que promuevan y protejan los derechos humanos, y muestre una apertura real hacia el diálogo con representantes del Dalai Lama. Coincidiendo con la visita de S.S. el Dalai Lama a Barcelona en septiembre del año pasado, hemos lanzado esta campaña sumándonos a las acciones que se están promoviendo por todo el mundo y los abajo firmantes solicitamos su mediación con las autoridades chinas para entrar en serias negociaciones que permitan resolver, de manera no-violenta, la situación del pueblo tibetano.
20/03/2008
TANATOS
Intento ver en un cadáver algo más que un resto humano que ha dejado su vida en la manifestación de su obra y en el legado de su descendencia, si es que la tuvo. Por más que permanezco delante de ese cuerpo ajado y rígido, no encuentro nada que me resulte transcendente y humano si no es por el recuerdo que suscita el hecho de su existencia en las fibras sensibles de mi memoria.
El tanatorio – lejos del tráfago del pésame hipocrático – me parece una buena oportunidad para reflexionar sobre el final de la vida, en ese momento todos los humos desaparecen y nos quedamos con el peso que nos arrastra hacia lo inevitable, sentimos lo que somos, paladeamos nuestra encrucijada, comprendemos que la lucha que mantenemos es una lucha perdida desde el momento en que la concebimos y , tal vez, el único objeto para la contienda sea transmitir ese mensaje en lo profundo de nuestras conciencias, porque si no hay movimiento nadie puede saber que está parado.
Cuando contemplo ese hombre o esa mujer aparentemente descansando de tanto vivir, la memoria me juega malas pasadas y no puedo aceptar que todo haya quedado reducido a esa mortaja, que a través del cristal que nos separa no pueda verme ni escucharme; que esos ojos permanezcan cerrados como lápidas, y esa boca muda como el recuerdo. Me pregunto dónde está aquello que no precisaba de su fuerza física ni de sus reflejos… esa mirada condescendiente, ese arrojo, esa sonrisa generosa o esa carcajada que acentuaban el brillo de sus ojos, esas pausas, esos silencios, el particular timbre de su voz, todo ese aparato psicológico que coordinaba sus acciones y su presencia gestual.
Por más que busco todo eso en una probable aura alrededor de su cuerpo tendido, en alguna evanescencia sutil que escape al común de las percepciones, no encuentro más que desolación. Debería creer en algo. El creyente no se hace esas preguntas, sólo recaba respuestas.
Creo que existen vehículos que nos ligan a lo transcendente, pero están vivos. Te amo, me haces reír, me rio contigo… me emocionas, te comprendo, te acepto, me acepto, me gusta, me entusiasma, me concentro, … todos ellos hacen posible que valga la pena morir. Sospecho que en el punto en que las cosas pierden su instrumentalidad gana la vida..
