Se muestran los artículos pertenecientes al tema Relato corto.

EL EFECTO DOPPLER

Paola estaba sentada en el sofá tapando el rostro con las manos sobre sus rodillas, sus sollozos se apresuraban a guardar silencio para no ser escuchados más allá de un cuerpo recogido en la  doblez. Sin embargo,  no estaba sola. Su padre estaba de pie en el vano de la puerta observando aquella escena, atónito e indeciso.

-         ¡Paola!

De un respingo se recompuso y volvió la cara sorprendida.

-         No pasa nada... – explicó vacilante, con la humedad del llanto todavía rebosando en los ojos.

-         ¿Seguro?

-         Seguro. – esbozó una sonrisa para restar importancia.

Conforme su padre dejaba el umbral de la habitación y volvía a quedarse sola, el dolor parecía salir con él, ya no sonaba con la misma fuerza, con la misma privacidad. Entristecida, permaneció sentada con la mirada recogida en otra doblez, esta vez ficticia, porque la verdadera no debía tener testigos. Debía ser sólo suya ahora que todo lo había perdido.

12/08/2009 23:53 Autor: Carlos Bosi. ;?> No hay comentarios. Comentar.

LOS EXTRATERRESTRES

El terreno no ofrecía dudas. En aquella esplanada había aterrizado un objeto pesado y de gran volumen por la amplia herida que dejó en el plantío. Los tallos aplastados, quebrados y secos por el calor, agonizaban. La vegetación circundante permanecía atónita ante esa hornacina practicada por los dioses que bajaron del cielo. Pequeños golpes de aire testimoniaban el miedo a lo desconocido en el movimiento  cauteloso de las hojas. Si pudieran hablar, callarían como hacen ahora. Hasta ese momento su humanidad había pasado desapercibida por la maquinaria de mi sensibilidad, hasta que el vacío de esa otra vida pareció consumirse en el mío propio. Entonces comprendí que a mi no me educaron, que me programaron para llorar o reír pero nunca estaba en esas risas ni en ese llanto, apenas era la figura desvanecida del fugitivo. Es significativo que la revelación llegara de tan lejos, casí inverosímil. Me pregunto si no somos nosotros los extraterrestres porque creo que en este planeta no puede existir nada más apartado de la propia tierra que nosotros mismos.  

29/03/2009 14:31 Autor: Carlos Bosi. ;?> Hay 1 comentario.

¿QUÉ MÁS PUEDO PEDIR?

Amé, viví, me dejé llevar por la pasión. Conocí al ser más hermoso sobre la tierra. Lo tuve entre mis brazos, lo besé hasta contagiarme de su cuerpo, y padecí los mismos males durante días enteros, y meses, y años: supe mirar, supe reír, supe entusiasmarme, supe llorar, supe esperar, supe soñar, pero, no supe vivir sin ella.

¿Qué más puedo pedir? ¿Acaso esto no es lo que todo hombre querría para sí? Pues yo lo tuve, y pagué por ello, su precio fue la soledad. Me faltó conquistar la umbría para poder continuar en mi elíptica.

Ahora, el recuerdo me sostiene como un campo abonado desde donde aprendo a amar con esas otras letras que pasaron fugaces y mayúsculas entre líneas, casi como esos cometas que cruzan el espacio visible cada tantos años y una vida parece insufciente para ver su cola brillante rasgando la oscuridad; creo que no volveré a amar como antes, por alguna razón desconocida igualmente oculta en el universo, sé que aquello que viví vale toda una vida.


 

11/03/2009 00:54 Autor: Carlos Bosi. ;?> No hay comentarios. Comentar.

UN FINAL ESPERADO

 Hoy trabé conocimiento con la muerte. Lo había soñado antes pero no quise mirar ese espejo, quizás por el miedo a su familiaridad conmigo disimulé el mohín de la noche y me eché sobre el día. El caso es que lo presentía. Era el final. Vi como la sujetaban, como los que se hacían llamar “nuestros amigos” nos separaban, la apartaban de mí y yo era el único testigo en la distancia. Intenté llamarla varias veces a su móvil pero siempre se ponían ellos increpándome e insultándome; era mi único medio, la única oportunidad era  la esperanza de que en algún momento ella quisiera atender mi llamada, estábamos demasiado lejos para cualquier otra solución. De repente, el silencio me anunció su presencia al otro lado de la linea y pude escuchar un lacónico “estoy muerta” grabado en su buzón de mensajes. Mis fantasmas la habían secuestrado para matarla y, lo peor, es que el amor pereció como cualquier ser humano. 

La felicidad nunca puede ser moneda de cambio. Si lo es, uno de los dos perderá más que el otro, y en la medida que uno pierde el otro sigue perdiendo. Así es el amor que nos falta cuando lo encontramos.

 

17/02/2009 00:35 Autor: Carlos Bosi. ;?> No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.